Las muy buenas reservas hídricas de gran parte del área agrícola promoverían un aumento en la superficie destinada al maíz. También influiría en la decisión el creciente problema de malezas resistentes y tolerantes a glifosato, que se va tornando más complejo año tras año.

Junto con el mencionado incremento de área, se comienzan a relevar los primeros indicios positivos en cuanto a tecnología para este nuevo ciclo, ya que hay una importante demanda de híbridos de punta.
Las anteriores precisiones forman parte de un informe preparado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. De acuerdo a los factores anteriores, la superficie prevista para el nuevo ciclo 2017/18 podría alcanzar las 5.400.000 hectáreas, cifra que reflejaría un incremento interanual del 5,9 % (la superficie de maíz del ciclo 2016/17 fue de 5,1 millones de hectáreas) y se ubicaría como la más alta de las últimas 17 campañas marcando un récord.
Buena parte de las hectáreas adicionales estarían ubicadas en el centro y norte del área agrícola nacional:  NOA y centro-norte de Córdoba.
Dada la amplia “ventana” de siembra que posee el cereal a nivel nacional (septiembre-febrero), la evolución del marco económico productivo actual y de la tendencia climática podrían afectar la proyección de siembra.
Luego del gran salto en el área implantada registrado durante la campaña 2016/17, explicado en parte por la relación entre precio de mercado del cereal y sus costos de producción, los rindes de indiferencia para el nuevo ciclo aún son favorables. Por este motivo, el incremento en la superficie destinada al cereal estaría vinculado principalmente a cuestiones técnico-productivas.
Uno de los factores que impulsará la siembra de maíz con destino a grano comercial está representado por la superficie que no podría sembrarse con cultivos de cosecha fina y por girasol en el centro y sur del área agrícola nacional. La amplia ventana de siembra que posee el maíz permite que los productores tengan varios momentos para realizar la implantación del cultivo.
Por otro lado, también se registra una competencia por área en la provincia de Córdoba con el cultivo de maní. Parte de los lotes maniseros del sur provincial se encuentran con problemas de anegamientos, lo cual genera presión por los lotes del centro provincial que coinciden con los mejores lotes para sembrar maíz.
En cuanto a los motivos de la inclusión del cereal en las rotaciones, se destaca que el cultivo permite aprovechar agua de las napas, lo cual es fundamental en sectores donde las últimas campañas el nivel de las mismas se encontró por sobre lo normal. Otro motivo está vinculado al manejo de malezas tolerantes/resistentes a herbicidas, problema que se releva en gran parte de las regiones productivas del país. La siembra del cereal permite rotar los principios activos utilizados y mejorar la sostenibilidad de los sistemas.
Mientras tanto, se comienzan a relevar ventas anticipadas de híbridos de punta en el centro del área agrícola nacional. Este factor marca un inicio de campaña donde se podría verificar un incremento en los paquetes tecnológicos a aplicar, siendo uno de los puntos claves la conformación de refugios junto con los materiales Bt.
 Clima y condiciones para la siembra.
Las precipitaciones que vienen registrándose en vastas regiones del país aseguran muy buenas reservas en los perfiles de cara a un nuevo ciclo. Lamentablemente, este mismo fenómeno aún sigue provocando anegamientos temporarios e intransitabilidad de los caminos secundarios en sectores de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa.
Los problemas de piso relevados en los lotes también afectan las tareas de barbecho para la incorporación de los lotes más tempranos en las zonas centro-norte de Santa Fe y centro-este de Entre Ríos.
Según los informes climáticos, estaríamos iniciando un período más cercano a un año “neutral”. El mismo tendría buenos registros de precipitaciones en la margen este de la región y algo más moderados en el oeste. A pesar de este pronóstico, sectores con presencia de espejos de agua como el sur de la provincia de Córdoba, el oeste de Buenos Aires  y el norte de La Pampa podrían recibir precipitaciones por sobre las estimadas por los modelos climáticos.
Las lluvias condicionarían las siembras tempranas en estas regiones por falta de piso, provocando que parte de los lotes presupuestados terminen incorporándose de manera tardía. Diferente es la situación en el centro y norte del área agrícola nacional, donde las lluvias apuntalarían las siembras tempranas.
Fuente. El Rural // Foto: AgroArgentina.com