Mario Bofill nació en Loreto, Corrientes, en 1948 y desde chico se enamoró del chamamé y la música litoraleña. Ha compuesto más de 200 canciones que han sido interpretadas por los principales cantantes folklóricos del país, entre las que se encuentran Cantalicio vendió su acordeónRequechoConjunto Pena y OlvidoEstudiante del interiorViva la PepaOh che gente cuera, entre otras.
Su padre tocaba la guitarra y cantaba, pero la mayoría de sus hermanos son poetas. Su primo Alberto y él son los únicos profesionales de la música en la familia. Con el hicieron un dúo que se llamó los Hermanos Bofill. Luego integró el grupo vocal “Los Cunumí”, y más tarde el cuarteto “Las Voces de Corrientes”, hasta el año 1972 en que decidió ser solista. En todas sus experiencias obtuvo diversos premios, que contribuyeron para que se afirme en ese camino.
Sus canciones se caracterizan por reflejar la vida, personajes y costumbres de los pequeños pueblos del interior y de la gente humilde, acompañadas por lo general de un relato, muchas veces atravesadas por el humor, sobre las circunstancias que llevaron a su creación. Por esta forma de ser, el crítico Carlos Bevilacqua lo ha definido como “cantor-cuentista”,​ ​ y lo ha descripto del siguiente modo:
Bofill constituye un fenómeno de popularidad. De hecho, su nombre era coreado por la multitud una hora antes de su actuación. Durante décadas habitué de humildes escenarios del interior, recién en los últimos años logró imponer masivamente su estilo de carismático juglar en toda la región del NEA. El hombre no sólo conmueve con poderosas versiones de clásicos del chamamé, sino que prologa las canciones con un relato costumbrista relacionado con la letra. De pronto, como un Landriscina visceral y caprichoso, es capaz de interrumpir lo que viene cantando para volver a hablar o empezar con otra pieza.  ​ ​
 
Fuente: Mario Bofill. Blogspot / Wikipedia // Foto: Fundación Memoria del Chamamé