No sólo la baja de temperaturas y la caída de las hojas anuncian el otoño. En esta estación el cielo se cubre de golondrinas que inician su viaje de 12.000 km hacia el hemisferio Norte.

Las golondrinas son viajeras por naturaleza. Realizan dos travesías anuales: una en otoño, procurando climas más benignos y mayor abundancia de alimentos, y otra cada primavera, de regreso a sus lugares de cría. Viajan en bandadas, y se calcula que recorren 200 km por día a una velocidad promedio de 60 km/h. Su sentido de la orientación es extraordinario, ya que cada temporada vuelve exactamente al lugar que dejó el semestre anterior y busca el nido que construyó para depositar sus huevos.

Las golondrinas constituyen una familia de aves (Hirundinidae) que habita en casi toda la superficie del globo terrestre, excepto en el círculo polar. Existen aproximadamente 80 especies de golondrinas en todo el mundo, de las cuales catorce se pueden apreciar en la Argentina.

Pueden llegar a medir hasta 19 cm de largo, y tienen las alas fuertes y largas. Su cuerpo aerodinámico está adaptado para vuelos rápidos y de largo recorrido. Sus alas y su cola ahorquillada le permiten maniobrar con facilidad: pueden planear con elegancia y dar rápidos giros para perseguir a su presa. Sus picos son cortos, chatos y anchos, lo que les da una forma de embudo. Esta característica, sumada a su aguda vista y a su ágil vuelo las transforma en expertas cazadoras de insectos en el aire. También suelen tomar agua en vuelo, porque sus patas cortas le dificultan el desplazamiento por el suelo, donde se mueven torpemente.

Generalmente el plumaje es oscuro en su parte superior con hermosos reflejos metálicos, de color azul, negro, blanco y rojizo, en su parte inferior, es color blanco o de algún tono claro. No existen diferencias de color y tamaño entre el macho y la hembra.

Construyen sus nidos con barro y hierba, y suelen fijarlos a vigas de madera y paredes. En general, utilizan siempre el mismo nido, que reparan a su regreso si está dañado. Suelen anidar en el mismo lugar durante 10 o 15 años. Sus principales predadores son los roedores, los gatos, las aves rapaces y las culebras. Ponen en promedio cuatro o cinco huevos blancos con manchas rojizas. El periodo de incubación es normalmente de entre 14 y 19 días, a los que se suman otros 18 a 23 días antes de que los polluelos estén listos para abandonar el nido. Ya a la segunda semana después de haber dejado el nido, los polluelos se han dispersado y a menudo viajan a otras colonias de golondrinas. Las golondrinas comunes alimentan a sus pequeños con insectos comprimidos en una bolita, que es transportada al nido en su garganta. Normalmente crían dos nidadas por temporada.

Las bandadas se comunican con diferentes vocalizaciones, posturas y movimientos según la situación en la que se encuentren: llamadas de alarma si hay depredadores, cantos de cortejo o llamados para los polluelos. Desde el nido, éstos emplean un débil trino cuando tienen hambre.

En esta época, basta mirar al cielo para apreciar sus preparativos antes de la partida. En seis meses, volverán para pasar nuestro verano en el hemisferio Sur.

 

Fuente: Revista Chacra // Foto: Taringa