“Pastelitos calientes que queman los dientes” festejan los chicos en los actos escolares en cada fecha patria. Es que no hay dudas de cuál es el postre criollo que nos ha acompañado desde los albores de nuestra historia, y tampoco ningún otro ha logrado dividirnos tanto: de membrillo o de batata, los pastelitos son la identidad de nuestra patria en la mesa que endulza el paladar después de un locro o guiso carrero.
 
La gastronomía criolla tiene de sobra recetas de platos de olla o carne asada a la cruz, el locro, el guiso de lentejas, el carrero, y todas las carnes asadas. Con la independencia también se reafirmó nuestra identidad, por lo que muchas recetas hispanas tuvieron algunas modificaciones para volverlas típicamente argentinas. El recetario nacional para los dulces no es amplio: la ambrosía, la mazamorra, el arroz con leche y los pastelitos forman parte del pilar goloso de nuestra patria, de todas estas delicias, algunas autóctonas, otras traídas por los inmigrantes, el pastelito ha sido el postre que más se ha adaptado a las costumbres y permanece hasta nuestros días.
 
Los pastelitos se realizan con masa de fritura que se pueden rellenar con dulce de batata o membrillo. Hacerlos bien es un arte, en este caso, criollo. Deben ser siempre crocantes y tener masa hojaldrada. Se fríen en aceite de girasol o grasa de pella, una vez salidos de la fritura, se los espolvorea con granas. Es una confitura que halaga cualquier mostrador o vitrina, su forma estrellada, brillante y promisoria, le da una clase que no puede superar ninguna factura ni postre, por más fino que sea.
No existe nada más rico que un pastelito cuando está bien hecho. En los pueblos y ciudades de nuestro país aún es posible hallarlos tal como se vendían antaño, en una canasta de mimbre. En las pulperías es el único postre permitido para el paladar enreverado del gaucho. Es la única pasión dulce que se le atribuye al amargo, ese sujeto en extinción que no es atraído por nada dulce: no puede permitirse el lujo de no dejarse seducir por ese alicorado frenesí de hojaldre y almíbar. Monumento gastronómico nacional, el pastelito es el postre criollo que hermana las mesas argentinas en las largas sobremesas de los días patrios.
 
Receta del Pastelito Criollo:
Ingredientes:
Aceite para freír.
Granas de colores.
Masa de Hojaldre:
Harina 0000 500 grs, Manteca 100 grs,  Agua 250 cc,  Sal 1 pizca,  Jugo de limón 1 cdta
Para Hojaldrar:
Almidón de Maíz y Margarina.
Relleno:
Dulce de Membrillo o Batata.
Almíbar:
Azúcar 300 cc, Agua 500 cc
¿Cómo se hacen?
1)   Arenar los ingredientes de la masa y unirla. Dejarla descansar.
2)   Estirar la masa a lo largo bien fina, formando un rectángulo.
3)   Una vez estirada la masa, untarla con margarina pomada.
4)   Espolvorearla también con almidón de maíz.
5)   Enrollar la masa y aplastar con la mano el rollo para bajar a rectángulo. Dejar descansar y estirar nuevamente bien fina.
6)    Volver a untar con margarina y espolvorear con almidón de maíz. Volver a enrollar y a estirar bien fina.
7)   Cortar en rectángulos de 8 a 10 cm de lado.
8)   Armar el pastelito y rellenar con membrillo. En cada cuadrado de masa, colocar un cubito del relleno. Cerrar con otra masa, apretar los pliegues en cada extremo y freír.
9)  Una vez dorados, retirar del aceite y poner en papel absorbente. Pincelar con almíbar y lluvia de granas.
 
Fuente: El Federal // Foto: Locos x el mate